7 jun 2011

Esta noche he perdido tu nombre.
He nadado por mis sábanas,
he revuelto los mares todos,
he evocado tu piel, tus sonidos
pero no hay voz que te llame/ y no respondes

Ahora se rompen las olas en mi almohada
el océano avanza sobre mi cuerpo blanqueado,
el sol inunda los senderos y en cada costado
anida un árbol sembrando sombra, haciéndole hijos
a la noche/ que se come a sus hijas

La playa son cuatro pasos y un caracol,
la madera consumida por la sal es tu cara,
el velo que cubre mis rastros,
el frio helado que entra por la ventana,
todo está hecho de arena que cae/ como la lluvia.

Pronuncio lentamente las sílabas vacías,
separo el humo del silencio poseído
por tu desnombre, tu desfiguración.
El viento silba y el aire plateado respira
mi largo andar del sueño al alba/ y viceversa

22 may 2011


~

Las grullas sobrevolaban el parque
decías, vos en el medio ciudadano mirabas
el cielo, mirabas de entre el horizonte de cemento

decías que las grullas volaban, las veías seguro
decías que preguntaron por mí
y no dijiste que vos, que vos y tu verso

inventaron una noche las grullas, un parque, un infierno
dibujaron una ciudad en el borde de tu cuaderno
llenaron de cemento tu mochila y yo

fui invento de tu deseo, una carta
bien guardada pero jugada a tiempo, fui tu caballito
de batalla, la última burbuja del día que se rompe

a solas, fui tu bruja, una línea frágil que tachaba tus libros
uno por uno, una idea todo cuerpo, todo aire, toda mugre,
al costado del camino, en el cordón de la vereda, y en cambio

tu último deseo fue la sombra
innominada, insospechada, no registrada y tus versos
son míos y vos sos poeta, poseyendo los versos todos, y nunca

los cuerpos donde las grullas inventadas de una ciudad buenos aires
sobrevuelan un mapa interno, se llevan tu cuerpo, me dejan libre
la piel y tus palabras que se quema bajo ningún sol

15 may 2011

Una noche fría
mirar el cielo
sentir el aire, desabrigada
saber que amanece

Mirar el cielo
las estrellas
saber que amanece
pasan las horas
saberlo
pasan muy lentos
los minutos

Mirar el horizonte
no amanece
hay nubes amontanadas
en el umbral del mundo
donde los sueños y
algunas esperanzas
caminan hasta el borde
a jugarse la caída

****

Tantear el hilo tendido
de mi abismo
a las vidas perdidas
a las vidas que he muerto
pisar con paso firme, con pies filosos
el hilo hacia las vidas
que nunca serán

****

Saber que este señor/

saber que este amor/
un animal devorador/
bailaba entre nos
(baila en mí/ en mi silencio)

subía por nuestras espaldas
penetró las noches tan largas
los quehaceres/ la luz/ la bestia constante

adentro

lo que no tiene razón/ de ser
lo que no se cuenta
lo que no se cura
lo que no

****

Hay un vacío en mí
un gusto a aires fríos
un deseo galopante de amores
imposibles
de ese cuerpo que no puede ser
pecado/ locura/ desvío

hay en mí un rincón resguardado
un reto/ un engaño
el animal devorador
hay un pasto donde recostarse
con la cabeza en una mano
y otra en la penumbra

Hay un lugar que pudiera habitarse
un amanecer a la espera
una noche estrellada
un pájaro que cruza la mar
inventando cualquier moral/ un miedo/ una duda

****

Esta noche/ soledad/
doy mi pecho/ blanco/ a todos los asaltos
me estrello contra tu espalda
repentinamente
y busco/ sin espera/ (sin esperanza)
ese aire frío/ llenando la boca
de vacío/ la respiración

2 may 2011

Seis pétalos



Me prendo.
Quedo tendida de tu boca.
Colgada.
Sobrevuelo ese beso nocturno.
Este aire frío.
Tu ausencia.

cuerpo a gotas



cuerpo a gotas
disgustado, desalmado

ser debajo de un cielo/ de perros grises/
que ladran, se retuercen, aúllan

cuerpo tendido, una mano,
cabezas revueltas, pensamientos ahilados
voces, nubes, sordas miradas

el viento corta las lágrimas
la lluvia construye pequeños barcos
en los charcos/ de los ojos

ante las caras claras
y las preguntas constantes
esta réplica:

- estoy así
como los perros celestes
dispuesta a ladrar grisura

27 mar 2011

Pequeños animales



En este momento, este sentir.

La distancia exacta de mi vida a tu lejanía.
La locura de este animal pequeño que no aprende, que no entiende, que nunca, que no hay manera, que muerde, cualquier remordimiento.
Pero, ¿qué se hace con estos pedazos de piel que se caen como rodando de los dedos? ¿A dónde vamos a guardar los pedazos de cuerpo que se rinden? ¿Los guardaremos acaso? ¿Cuántos baúles harán falta, cuántos carpinteros?
Una mañana despiertas y sabes que todo esto que pareció un jardín fue un puente, que lo que viste en una pared no era un dicho, es sólo bizarro.
Habrá que caminar por muchas avenidas, habrá que cruzar muchos mares. Hay más camino que palabras, las ideas constantes que no se entienden son emociones, son imágenes, son recuerdos tal vez. Yo soy todo lo que recuerdo y un poco más. Las manchas blancas en los mapas de conquistadores también son tierra que existe, que flota en un océano claro, y es más viva que la que pintan de verde. Por más que hagan del olvido un programa, no olvidaremos. La memoria está marcada en el cuerpo. Es larga la lista, cada letra señala una persona perdida, caída, desaparecida, no, más de una. Y cada memoria son demasiados recuerdos, pequeños animales que juegan al ajedrez, que juegan a la batalla naval, pequeños animales que no descansan.